jueves, 24 de noviembre de 2011

Balance del año

A lo largo del año aprendí varias cosas algunas cosas nuevas, algunas que aprendí el año pasado y no recordaba y otras que simplemente  antes no les había prestado atención o  como me costaban no les ponía el empeño suficiente para aprenderlas. Creo que en este año hubo cosas que aunque me costaran si les puse empeño en aprenderlas como los sustantivos, los  verbos, y los adjetivos y como se clasifican, los años anteriores a este tema por cuestión de vagancia no,  pero creo que este año si lo hice.
 Por otra parte creo que aunque siempre me gusto escribir, este año, con el tema del blog lo hice más y mejore.
 Las historias me gustaron es difícil decir porque pero la primera, La hechicera del mediodía, creo que fue  por el suspenso y la facilidad que tuve para leerlo, además me gusta leer sobre personajes fantasiosos. El alma al diablo me gusto porque me parece interesante que trate sobre lo que paso con los judíos luego del genocidio aunque por otra parte no me gusto que tuviera saltos de tiempo como que de relatar sobre sus 11 años pase a hablar sobre lo que hizo a los 17 eso en partes te confundía e implicaba una leída más concentrada. La Historia interminable me gusto mucho porque te iba metiendo de a poco en le situación de la historia y en mi caso una vez que se presento bien el problema me costaba soltar el libro. Me pareció muy adecuado el orden de cada historia por que se iban haciendo más largar y más difíciles de leer.
Lo que aprendí fue a hacer bien una historia como un mito  y cómo saber si una historia es un mito, una leyenda, una historia policial, una fabula, un ejemplo, etc. Lo que no aprendí fue, bien como saber para cada palabra que es, eso lo sigo sin entender y varias veces me confundo con eso aunque sé que la profesora nos izo copiarlo en la carpeta sigo sin saberlo del todo bien y por ejemplo alguna que otra vez puse OB y no complemento agente.      

martes, 1 de noviembre de 2011

Aquí hay una parte de un poema del pan que me gusto solo es una parte pero pueden ver lo demás  aquí  pertenece a una poeta chilena muy importante, ganadora del premio Nobel en 1945: Gabriela Mistral.

Dejaron un pan en la mesa, 
mitad quemado, mitad blanco, 
pellizcado encima y abierto 
en unos migajones de ampo. 


Me parece nuevo o como no visto, 
y otra cosa que él no me ha alimentado, 
pero volteando su miga, sonámbula, 
tacto y olor se me olvidaron. 


Huele a mi madre cuando dio su leche, 
huele a tres valles por donde he pasado: 
a Aconcagua, a Pátzcuaro, a Elqui, 
y a mis entrañas cuando yo canto. 


Otros olores no hay en la estancia 
y por eso él así me ha llamado; 
y no hay nadie tampoco en la casa 
sino este pan abierto en un plato, 
que con su cuerpo me reconoce 
y con el mío yo reconozco.