Aquí hay una parte de un poema del pan que me gusto solo es una parte pero pueden ver lo demás aquí pertenece a una poeta chilena muy importante, ganadora del premio Nobel en 1945: Gabriela Mistral.
Dejaron un pan en la mesa,
mitad quemado, mitad blanco,
pellizcado encima y abierto
en unos migajones de ampo.
Me parece nuevo o como no visto,
y otra cosa que él no me ha alimentado,
pero volteando su miga, sonámbula,
tacto y olor se me olvidaron.
Huele a mi madre cuando dio su leche,
huele a tres valles por donde he pasado:
a Aconcagua, a Pátzcuaro, a Elqui,
y a mis entrañas cuando yo canto.
Otros olores no hay en la estancia
y por eso él así me ha llamado;
y no hay nadie tampoco en la casa
sino este pan abierto en un plato,
que con su cuerpo me reconoce
y con el mío yo reconozco.
¡Muy bien, Ariadna! Hermoso poema. Deberíamos aclarar que el fragmento que subiste pertenece a una poeta chilena muy importante, ganadora del premio Nobel en 1945: Gabriela Mistral.
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