martes, 1 de noviembre de 2011

Aquí hay una parte de un poema del pan que me gusto solo es una parte pero pueden ver lo demás  aquí  pertenece a una poeta chilena muy importante, ganadora del premio Nobel en 1945: Gabriela Mistral.

Dejaron un pan en la mesa, 
mitad quemado, mitad blanco, 
pellizcado encima y abierto 
en unos migajones de ampo. 


Me parece nuevo o como no visto, 
y otra cosa que él no me ha alimentado, 
pero volteando su miga, sonámbula, 
tacto y olor se me olvidaron. 


Huele a mi madre cuando dio su leche, 
huele a tres valles por donde he pasado: 
a Aconcagua, a Pátzcuaro, a Elqui, 
y a mis entrañas cuando yo canto. 


Otros olores no hay en la estancia 
y por eso él así me ha llamado; 
y no hay nadie tampoco en la casa 
sino este pan abierto en un plato, 
que con su cuerpo me reconoce 
y con el mío yo reconozco. 

2 comentarios:

  1. ¡Muy bien, Ariadna! Hermoso poema. Deberíamos aclarar que el fragmento que subiste pertenece a una poeta chilena muy importante, ganadora del premio Nobel en 1945: Gabriela Mistral.

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